Thursday, July 22, 2010
Cristo, y Su Vida a Nuestro Favor
Hace unos días conversaba con varios amigos sobre la importancia de la vida de Cristo para nosotros los creyentes. Nos preguntábamos si era necesario que Cristo viviera treinta y tres años para llevar a cabo su obra? Porqué no vino sólo un día y murió en la cruz por nuestros pecados? Que importancia tiene para nosotros la vida de Cristo en la tierra?
Esta es una enseñaza que ha cautivado mi corazón en los últimos meses y una de las que más me emociona de la revelación de Dios. Creo que es sumamente importante para cada uno de nosotros considerar la vida de Cristo en la tierra y todo lo que esta implica para nosotros. Creo que es determinante para cómo vivimos la vida cristiana y cómo nos vemos delante de Dios. Saber que la vida perfecta de Cristo, su obediencia y total sumisión al Padre; su perfecta rectitud y santidad me son contadas a mí delante del Padre es un milagro hermoso que Cristo llevo a cabo a mi favor.
Cuántos creyentes hoy viven bajo el yugo de la auto-rectitud, pensando que por sí mismos pueden complacer a Dios. Piensan que todo lo que Cristo hizo fue pagar por sus pecados en la cruz, para darles ahora la capacidad de obedecer la ley y agradar a Dios haciendo su mejor esfuerzo. Creen que con su propia rectitud, integridad y santidad pueden agradar a Dios, en vez de descansar en todo lo que Cristo es para ellos. Esta forma de vivir la vida cristiana es totalmente contraria a las enseñanzas de las Escrituras, ya que practicamente rechaza a Cristo y gran parte de su obra en nuestro favor. Otros creyentes viven bajo el yugo de la auto-condenación. Siempre están mirando hacia adentro, su mirada no está puesta en Cristo, sino en ellos mismos. Por tanto, sus pecados siempre se ven más grandes que su Salvador. Viven angustiados, pensando que Dios nunca podría aceptarles, y su vida cristiana es miserable. El problema es que está manera de vivir también rechaza de manera pasiva una parte muy importante de lo que Cristo logró a nuestro favor.
Filipenses 3:1-11 es un pasaje tan conocido y citado. Hace poco tiempo note algo en este pasaje que me llamó mucho la atención; algo de lo cual nunca antes me había percatado. El apóstol Pablo dice en los versículos 7-8: “Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo.Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo.” Probablemente, como me pasaba a mí, te quedas sólo en estos dos versículos y dices “wow... también yo quiero estimar todas las cosas como basura a cambio de Cristo. Quiero ver mi carro, mi casa, mi profesión y mi dinero como basura a cambio de Cristo” , y no ves todos los demás versos. Todo eso está muy bien, porque de hecho Pablo dice “he estimado 'todas las cosas' como pérdida”. Sin embargo, si haces lo que yo hacía y no miras el contexto en el que están estos dos versículos, vas a pasar por alto la enseñanza principal de Pablo en este pasaje. Es importante notar que estos dos versículos están en el medio de una especia de “sandwich” que nos deja saber específicamente de lo que Pablo está hablando aquí. Tanto en los versículos 6 y 9, justo antes y justo después de los versículos 7 y 8, aparece la palabra clave que nos muestra sobre qué está hablando Pablo. Esta palabra es la palabra “rectitud”, traducida al español en la mayoría de las traducciones como “justicia”. Verso 6 dice: “en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, hallado irreprensible.” Aunque sabemos que no lo hacía perfectamente, Pablo era un fiel cumplidor de la ley. De hecho él se llamaba a sí mismo irreprensible en cuanto a las demandas de la ley. Sin embargo, él había entendido que aún esto no era suficiente. Necesitaba algo más que cumplir el 99% de la ley para complacer a Dios y para estar satisfecho. Luego en el versículo 9 Pablo dice: “y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe.” Pablo confía en una rectitud que no es suya, una que él mismo no produce; la rectitud de Cristo.
Así que a lo que Pablo se está refiriendo en este pasaje es a su propia rectitud, a su reputación religiosa, a su obediencia, su propia integridad y santidad. Pablo había entendido que con su propia rectitud era imposible agradar a Dios, aún haciendo su mayor esfuerzo por ser bueno, esto no era suficiente. Pablo quería la rectitud que viene de Cristo. Una rectitud que Cristo compró para nosotros a través de su vida perfecta de obediencia al Padre. Una vida de perfecta sumisión y santidad que nos es contada a nuestro favor cuando estamos en Cristo.
No hay nada que podamos hacer para ganar o perder el favor de Dios. El está por nosotros y no contra nosotros (Rom. 8:31). Pensar que podemos complacer a Dios o ganar su favor sobre la base de nuestra propia obediencia y rectitud, es darle la espalda a lo que Cristo hizo por nosotros. Es decirle a Cristo “no gracias... yo puedo sólo. Gracias por capacitarme”. El pecado de auto-rectitud no es más que orgullo contra Dios; es abominable. Tan abominable como cualquier otro pecado, quizás el peor de todos, si fuera posible. De manera que no sólo somos salvos por su muerte, sino que también vivimos en su vida. Ya no vivimos bajo las demandas de la ley, sino bajo Su gracia a través de Su Hijo. Por eso Pablo decía “ya no vivo yo, más ahora vive Cristo en mí” (Gál. 2:20).
Que Dios nos conceda quitar nuestra mirada de nosotros mismos, ponerla en Su Hijo y todo lo que El es para nosotros. Confiemos en la cruz y en su vida a nuestro favor.
A Quien Adoras?
Verdadera Religión
He aprendido mucho acerca de la verdadera religión de estos últimos meses. Es común encontrar tanto iglesias con doctrina excelente, pero poco énfasis en la justicia y la compasión, o las iglesias con doctrina pobre que se concentran totalmente en reforma social. A veces el miedo de caer en activismo centrado en el hombre nos impide hacer algo y dejamos a un lado pasajes como:
Santiago 1:27 “La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo”, y
Mateo 25:31-46 “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron...Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”, y
Miqueas 6:8 “Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios.”
Los cristianos están llamados a hacer el bien intencionadamente a fin de reflejar el amor de Cristo y para mostrar su misericordia, porque se les ha dado mucha misericordia. Como dijo el Pastor Kenny Stokes (Bethlehem Baptist Church) recientemente en un sermón sobre la parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37), "Como amantes de la misericordia, nos convertimos en agentes de la misericordia." Ama la misericordia que Dios derrama sobre ti a diario y derrama misericordia sobre de los demás. "Sed imitadores de Dios como hijos amados" (Efesios 5:1). El Pastor Stokes sigue diciendo "Mi vida debe ser una serie de historias o parábolas de la relación de Cristo y el trato de Dios para conmigo.” "Amamos porque Él nos amó primero" (1 Juan 4:19).
He sido confrontada con estas cosas y he reflexionado mucho sobre si realmente esoty viviendo el Evangelio y siendo sal y luz donde sea que me encuentro. Como Pastor Timothy Olonade dijo en un sermón "El poder de Dios - es decir, su Espíritu y el Evangelio - son lo que diferencia a los agentes de transformación divina de los agentes de reforma social." No quiero caer en activismo vacío, que exalta el hombre; pero sin embargo, no puedo pasar por alto los mandamientos de Cristo y su ejemplo. No puedo justificar mi falta de compasión y de acción. Como receptor del amor, misericordia y compasión de Cristo, debo ser llena de buenas obras en el Espíritu que bendigan a otros y exalten el Evangelio de Jesucristo. Le pido a Dios que me siga revelando a mí Su corazón en esta area y que yo pueda actuar porque "el amor de Cristo me constriñe" (2 Corintios 5:14).
Espero que este post te motive a unirte en esta oración,
Sarah
Estad Quietos y Sabed - El Será Exaltado
"Estad quietos, y sabed que Yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra!” (Salmos 46:10)
No hay duda de que nuestro Dios es todo lo que Él dice que es, y lleva a cabo todo lo que Él dice que hará. "Nuestro Dios está en los cielos, Él hace todo lo que le place" (Salmo 115:3). Matt Redman nos recuerda esta gran verdad en una de sus canciones en su último álbum "We Shall Not Be Shaken": "Él nunca cambia, Él nunca falla, Él nunca se desvanece. Él es el Dios que no rompe Sus promesas". Las preguntas para nosotros son ¿Qué dice Dios en Su Palabra para cuando estamos en aflicción o adversidades? ¿Cuál es Su principal propósito detrás de Sus promesas?
"Estad quietos y sabed que Yo soy Dios ..."
Su Palabra dice que Él proveerá para nuestras necesidades, así que creo que Él lo hará. Lo que El no dice es que proveerá todo lo que queramos. Nuestras oraciones deben ser de acuerdo a Su voluntad. "Y esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa de acuerdo a su voluntad Él nos oye"(1 Juan 5:14). La Biblia también nos dice por qué muchas veces no recibimos lo que pedimos: "Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres"(Santiago 4:3).
¿Qué, cuándo y cómo? Esas son preguntas cuyas respuestas normalmente no sabemos, porque pertenecen a Dios. Ahora, estas son las preguntas que siempre nos llenan de ansiedad y a veces nos pueden llevar a cuestionar los planes de Dios. En esos momentos es cuando empezamos a tratar de corregir nuestro pequeño mundo nosotros mismos. Empezamos a hacer planes, pensamos soluciones lógicas y racionales a nuestros problemas. Olvidamos que Dios no siempre trabaja por medios lógicos y racionales. De hecho, creo que la mayoría de las veces lo hace a través de medios muy inusuales, de manera que quede claro que Su mano soberana estavo allí.
Sin embargo, nuestra naturaleza pecaminosa ama el control, queremos todas las respuestas. Nos gusta sentir que hicimos algo, y que de alguna manera tenemos algún crédito por lo que "hemos logrado". Pero pecamos contra Dios cada vez que hacemos esto, con nuestra incredulidad, con nuestra actitud auto-suficiente, y con nuestro engañoso corazón y acciones que le dicen a Dios que no le necesitamos. Desconfiamos de El; y por tanto pecamos."Y todo lo que no procede de fe, es pecado" (Romanos14:23). Olvidamos que es de esta manera que honramos a Dios - con nuestra fe. Confiando plenamente en todo lo que El hace; confiando en que todos sus planes para nosotros son mucho mejores que cualquier otra cosa que podamos desear. O mejor deberíamos decir, que confiamos en que Él es mucho mejor que cualquier otra cosa que podamos desear. La fe no es sólo algo que necesitamos inicialmente para creer en Cristo una vez, es también algo que debemos ejercer todos los días. Esa es la diferencia entre "la fe salvadora" y "la fe como fruto del Espíritu". Una vez dijo CS Lewis: "Confiar en Dios tiene que comenzar de nuevo cada día, como si nada se hubiera hecho anteriormente". Entonces, estemos quietos y sepamos que El es Dios.
Pero, con qué propósito Dios nos llama a "estar quietos", y confiar en Él?
“Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra!”
Dios me ha estado enseñando, muchas veces de la manera difícil, cuanto tengo que aprender a confiar y esperar en Él, en lugar de tratar de hacer algo para arreglar mis propios problemas o para hacerme cargo de mis necesidades por mi mismo (como si yo pudiera). Cuando Dios me ha puesto en situaciones en las que no he podido hacer nada más que confiar en El y esperar a que El mismo me rescate, he crecido en fe, y he visto la manera en como El se muestra Fiel a mí, proveyendo para mis necesidades, la mayoría de las veces lo ha hecho en formas que yo ni siquiera pensaría. Él me hace ejercitar mi fe. Con el tiempo, también me he dado cuenta de que hay algo que esas situaciones siempre han tenido en común; las cosas que han pasado sólo El pudo haberlas hecho y El se ha encargado de dejarme sin nada de que gloriarme. Después de ellas, mi adoración hacia El cambia y crece en la medida en que confío más en El, porque le veo más grande que nunca antes. Mi atención y gratitud se dirigen unicamente hacia El. Eso es exactamente lo que El quiere: "Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra”. ¡Oh, cuántas veces hemos pasado por alto esta segunda parte de este versículo. Si estamos quietos para conocer que Él es Dios, quizás no obtendremos exactamente lo que estabamos buscando, pero de una cosa debemos estar seguros - Dios será exaltado entre las las naciones, El será exaltado en la tierra. Esto debe ser nuestro deseo, que Dios sea exaltado y glorificado en nuestras propias vidas, a través de cada situación en que nos encontremos.
Él se toma toda la gloria, Él es el único que la merece. No tenemos nada más en que
gloriarnos, sino solo en el Único que es digno. En cada situación debemos apuntar hacia Cristo y hacerlo brillar a El. Debemos dirigir toda la atención, dependencia, emociones y gratitud hacia El que es fiel en todo tiempo, sólo de esa manera podremos aprender a ver Su abundante gracia y Su amor inmutable todos los días.
Entonces, en lugar de temer y huir de adversidades y aflicciones, pidámosle a Dios que
traiga a nuestras vidas continuamente situaciones que nos ayuden a sentir nuestra gran necesidad de El y a esperar en El; de manera que durante y cuando pase la tribulación sea evidente para nosotros que sólo Él nos sostiene. Así nuestra respuesta a El en adoración será genuina y gloriosa. Dios será honrado con nuestra fe, y seremos libres de nuestros temores, dudas, anciedades e incredulidad. Aprenderemos a atesorar a Cristo sobre todas las cosas terrenales que tanto amamos (educación, seguridad económica, empleos, carreras, estatus, casas, carros, ropa, etc), y Dios será exaltado en nuestras vidas.
Padre, ayudanos a estar quietos y saber que Tú eres Dios, y a atesorar a Cristo de tal
manera que Tú seas exaltado entre las naciones, y en toda la tierra, y en nuestras propias vidas.
Confiando en Dios para Su gloria,
Jonathan